Estado crítico: sin trabajo ni ingresos. ¿Cómo hacer frente al pago del alquiler?

En los tiempos que corren, quedarse sin trabajo y encontrarse en una situación desesperada no es un caso aislado. Con las reformas laborales, miles de personas se encuentran en un estado de precariedad. Y no olvidemos la escasa demanda de trabajo que se observa en muchos países de la Unión Europea. La crisis económica se encuentra de lleno en varios países y son muchos los jóvenes que emigran a otros países con la idea de buscar mayor calidad de vida.

La pérdida de trabajo o la reducción del salario conlleva uno de los mayores riesgos: no poder pagar el alquiler.  Escasos son los 15 días que se otorgan por parte del arrendador para hacer frente al pago o se inicia el proceso de desahucio.

 

Ante tan delicada situación, se ha de respirar hondo y reflexionar sobre los siguientes puntos:

 

  • Sopesar la situación: Si se sabe de antemano que no se va a disponer de ingresos durante un tiempo indefinido, es imprescindible empezar a barajar las diferentes medidas a tomar en consideración. Meditar tranquilamente posibles soluciones y no perder el tiempo en convertirlas en acciones es prioritario.

 

  • Ponte en contacto con el arrendador: A sabiendas de que la situación no va a mejorar en corto plazo, contactar con el casero siempre es la mejor medida y evita a toda costa crear un problema mayor. Tal vez exista la posibilidad de renegociar el precio del alquiler o una exención de los pagos durante un tiempo limitado.

 

  • No cometer el error de esquivar la deuda: Omitir la realidad elimina muchas posibilidades. En el caso de no pagar el alquiler y tampoco comunicarlo al dueño del inmueble, pudiera encadenar una serie de conflictos mayores que quedarse sin techo donde resguardarse: desde pérdidas del depósito entregado al arrendador hasta posibles denuncias que pueden acabar en juicio.

 

Ahora bien, ¿cómo hacer para afrontar los pagos? Estas son algunas de nuestras propuestas:

 

  • Pedir ayuda económica a un familiar cercano: si es factible, acude a un familiar. Siempre será más cómodo pedir ayuda a la pareja o a un hermano por ejemplo. Hay que ser consciente del hecho de que es un préstamo como cualquier otro y hay que hacerse cargo de ello cuando llegue la hora de devolverlo. No hay que romper esa confianza por nada del mundo, y menos por dinero.

 

  • En caso de estar trabajando, solicitar un anticipo de nómina: a primeras hay que ser consciente de que el artículo 29 del Estatuto de los Trabajadores indica que se puede solicitar un anticipo de nómina. La normativa general no establece una cuantía pero si da el derecho de solicitar al menos los días ya trabajados. Básicamente es un derecho que alivia nuestra económica en momentos puntuales.

 

  • Solicitar dinero a una entidad privada: Como último recurso, siempre queda acudir a una entidad privada y solicitar un préstamo o un crédito rápido. En el caso de los créditos rápidos, no se requiere de muchos datos personales y tampoco de avales. Son aceptados en pocas horas y su única desventaja son los altos intereses a pagar. Pero en casos de necesidad, son la mejor arma.

 

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